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martes 17 de julio de 2007

DIARIOS DE LONDRES (y III): Kalabash y Refuge in Films

Una refugiada saharaui en UK

21 de junio.
Los días pasan y las actividades continúan. Hoy hay un evento especial en The Salmon and Compass: Sandblast proyectará los documentales “The Cubarawi Women” y “Sahara Marathon”, y se finalizará la velada con mi actuación, y sesión de música africana, organizado por el Kalabash Movement. Pero antes del concierto pasaremos por la emisora Resonance FM, para participar en una entrevista en el programa Africa essence. Dicha emisora se encuentra en Denmark St., una calle totalmente dedicada a la música, y cerca de Charing Cross, zona repleta de teatros y salas de conciertos. Musicales, conciertos, tiendas de instrumentos, y tribus urbanas del Londres del siglo XXI.

Una vez finalizada la entrevista, nos vamos, como siempre en Londres, a toda rapidez a The Salmon and Compass. La sala de proyecciones estaba abarrotada para ver los documentales. Al finalizar, participé en un coloquio con el público asistente. Participó Jose, como representante de la ONG CISP para los campamentos. Fue un debate interesante, en el cual hubo mucha participación, no sólo anglosajona, sino también en castellano. Realmente vi mucho interés por parte de la gente en descubrir las claves por las cuales todavía mi pueblo sigue resistiendo en un exilio prácticamente desconocido para la opinión pública mundial. Nos queda tanto por hacer para que un saharaui no sea un desconocido allá por donde vaya...

Pasan los minutos, el local se va llenando, y llega Nasrdin, el músico sudanés-somalí, entusiasmado y con tremendas ganas de acompañarme en mi recital. No podemos esperar más, tenemos realmente ganas de tocar. Danielle y la gente de Kalabash hacen las presentaciones previas, y comenzamos el concierto. Comienzo a cantar un cocktail de antiguas canciones saharauis de nuestra revolución. Continúa el repertorio de mis canciones, junto a Nasrdin, con el que se crea un perfecto diálogo entre las dos puntas de África. Ambos unimos nuestras músicas en sus raíces comunes. Enseguida olvido la lista de canciones que preparé y canto según mi instinto, y el sentir del público. El ambiente se caldea y se unen dos músicos más: Boujeema, el músico gnawa con el que grabé en estudio días anteriores, y un bajista jamaicano cuyo nombre no recuerdo. El blues, la música del cuerno de África, la música gnawa, se unen a la música saharaui y la siguen con respeto. El público, de diferentes nacionalidades, siente y disfruta, nuevamente, de la globalización positiva. Y siento que mi pueblo no está tan solo.
Pero todavía no hemos terminado, para finalizar el concierto se unen Henry y Susheela, para cantar Leil u Ana y Naam li Salam. Un emotivo broche final para nuestra actuación. La fiesta continuó con una sesión de la DJ Rita Ray, que nos brindó con una fantástica revisión de lo mejor de la música africana, de Fela Kuti a Toumani Diabaté, pasando por la música de los años 70 que tan bien se hacía en mi continente.

22 de junio.
Quince minutos para cantar dos canciones y leer un discurso sobre quien soy, qué hago y a quién represento, mi pueblo. El evento, “Refuge in Films”, organizado por Nuevas Generaciones, un colectivo de población refugiada y emigrante, especialmente de origen latino, que trabaja por la integración de población refugiada en Londres. Un festival de documentales sobre el refugiado, dentro de los múltiples actos del Refugee Week en todo UK. Participo en la inauguración, y más tarde, en otro de los días del Festival, proyección de Sahara Maratón, por cierto, un fantástico documental, que sigue emocionándome cada vez que lo veo. Antes de participar, me sentía algo intranquila. Pero esta vez no era el típico cosquilleo de antes de un concierto. Como había que hacer traducción simultánea, trabajé a fondo, con Danielle, de Sandblast (organización colaboradora y participante del festival) las pausas en las cuales ella traduciría. Para evitar cualquier confusión, las dos íbamos leyendo nuestros respectivos discurso y traducción simultáneamente. Estas fueron mis palabras.

Soy Aziza Brahim. Saharaui. Cuando mi madre estaba embarazada de mí, tuvo que huir de nuestra casa en el Aaiún, a un exilio desconocido. Evitando los bombardeos y el genocidio de nuestro pueblo por el ejército marroquí, llegó a Tinduf.

Allí nací el 9 de Junio de 1976, el día que murió nuestro líder El Uali Mustafá Sayed en el frente defiendo nuestro derecho a ser libres. Cuando cumplí los 11 años, fui a Cuba a estudiar la lengua del colonizador que nos olvidó.

La música siempre fue el motor de mi vida, y por ella dejé mis estudios en Cuba para regresar a los campamentos y luchar por la libertad y la paz. Empecé a recorrer mundo dando a conocer la situación de mi pueblo, el último de África que todavía no ha conseguido la independencia.

30 años sin presente, 30 años sin futuro. ¿No creeis que es suficiente tiempo? Nosotros somos un pueblo pacífico, hospitalario y nuestra causa está amparada por la Legalidad Internacional.

Hoy estoy aquí, en este importante evento, para recordaros que existimos a pesar de todas las dificultades. Gracias por darme esta oportunidad para luchar, una vez más contra la ignorancia.

Os pido que no olvidéis al pueblo saharaui, porque nosotros no olvidamos vuestra atención. Solo así llegará el día que no vuelva a Londres como una refugiada, sino como una mujer libre, independiente y dispuesta a cantaros sobre el milagro de la vida, la hermandad de los pueblos, la belleza del mundo.

No olvidéis estas palabras, y llevadlas con vosotros donde quiera que vayáis. Solo así mi pueblo no caerá en el olvido, y lo más importante, para recordar que el poder de la palabra es más fuerte que cualquier arma.


Entre pausa y pausa, los recuerdos de mi vida hasta ahora, reflejados en cada párrafo, se sucedían en mi mente con rapidez, hasta que la emoción contenida se convirtió en pública, y tuve que parar por unos instantes para enjuagar mis lágrimas. No es fácil recordar una vida como esa, y por eso es muy difícil ver a un saharaui hablando de lo que ha tenido que vivir durante estos últimos 30 años. Los aplausos del público asistente, me arroparon y dieron fuerzas para continuar. Cuando finalicé seguían los aplausos. Canté con la voz entrecortada, Himno, una nueva canción que hemos creado Foku, mi amigo y guitarrista de mi nuevo grupo, La tierra derrama lágrimas, y como regalo a la numerosa asistencia latina, Gaita de tambora, canción de origen venezolano y que solemos cantar Luzmira y yo en nuestros conciertos.
Después del acto, gente de Guinea Ecuatorial, Mozambique, Colombia, Bolivia, o Argentina, se acerca a mí para demostrar su emoción por lo ocurrido, la admiración por nuestro pueblo y la sorpresa algunos de ellos por el desconocimiento que tienen al respecto.

Epílogo

Como siempre, es difícil recoger en un diario las experiencias vividas, y sólo se muestran las que más impactaron en la retina del recuerdo. Espero que hayáis disfrutado de ellas, y que la próxima ocasión vosotros, y sobre todo, mis compatriotas, seaís testigos directos de ellas.
Naam li Salam

domingo 8 de julio de 2007

DIARIOS DE LONDRES (II): LOS COLORES DE LA CIUDAD

Una refugiada saharaui en UK

18 al 20 de junio de 2007

Lunes, 18 de Junio. Después del maravilloso festival en South Bank, en donde pude disfrutar del colorido que aporta la población refugiada a Londres, conocí los colores de esta ciudad. Descrita por algunos de sus habitantes como la capital del mundo actual, en ella contemplé los efectos de la globalización. En una sola ciudad puedes recorrer el mundo entero, mediante el encuentro muticolor con personas, tiendas, restaurantes, locales... mientras tanto, en la capital de mi país, El Aaiún, ocupado por Marruecos, ocurre lo contrario. Mis compatriotas no pueden salir, y el resto del mundo no puede entrar.

De la mano de mi anfitriona, Danielle Smith, estoy preparada para difundir el color saharaui en el arco iris londinense. Danielle Smith es la fundadora y presidenta de Sandblast, la única organización que trabaja directamente con el Sáhara Occidental en Inglaterra, a través de la cultura y las artes saharauis. En un país donde el problema del pueblo saharaui es muy difícil de conocer, el equipo de Sandblast ha logrado organizar un programa muy variado por el cual participaré en diferentes actividades, como conciertos, programas de radio, charlas y encuentros en diferentes foros de la ciudad.

Salimos a la calle, para montar en el Underground, el metro de Londres. A pesar de encontrar algunas estaciones al aire libre, en general me resultó bastante agobiante. Después cambiamos a la estación de tren, rumbo a Colourful Radio, emisora on line, a una entrevista en directo.
El viaje en tren, de una media hora, nos lleva por un paisaje urbano lleno de naturaleza. Y de repente, mi marido, gran amante de la música, se echa las manos a la cabeza: “¡Mira, la portada de “Animals” de Pink Floyd!”. Un imponente edificio con cuatro grandes chimeneas, ahora una central hidroeléctrica abandonada y con el mayor número de ladrillos del mundo. No pudimos evitar sacar una foto.

Por fin llegamos a los estudios de Colourful Radio, para participar en el programa Drivetime, del periodista Henry Bonsu. Un programa semanal de tres horas diarias, que trata la actualidad a través de debates, entrevistas y, como no, música. Todavía hay que esperar un poco para entrar en directo. Sin embargo, la tranquilidad de los estudios evitó que me impacientara. Por fin, llegó la hora de entrar a la cabina. Allí nos recibe Henry, desde la mesa de sonido. Gran periodista, enseguida me hizo sentirme cómoda, y empezamos a hablar más de cuarenta minutos sobre el Sáhara, sobre los campamentos, sobre mi música. También se habló de los próximos eventos de Sandblat sobre nuestra cultura en UK, así como de la situación humanitaria a la que está sometido mi pueblo. Canté unos fragmentos para todos los oyentes y me despedí con el deseo de que al menos, alguien más sepa de nuestra causa después del programa.

Salimos de los estudios, y el sol asoma tímidamente entre las nubes, reforzando los colores de la ciudad. Viaje de vuelta hasta salir del metro, para reunirme con algunos músicos del mundo afincandos en Londres. Me presentan a Boujeema Bouboul, músico gnawa afincado en tierras inglesas, y a Nasrdin, hijo de Sudanés y Somalí. Y como era inevitable, comenzamos a tocar. Y surgió la magia. Los ritmos del cuerno de África y los matices de la música Gnawa se entremezclaron en una improvisación, casando perfectamente con mis composiciones y otras canciones saharauis. Nuevamente la música une culturas, pueblos y rompe fronteras que han dado más problemas que facilidades al entendimiento entre los habitantes de este malogrado mundo. De este encuentro, surgieron dos interesantes ideas: grabar un tema en estudio al día siguiente, y que me acompañaran en mi actuación del jueves en el Kalabash.

19 de Junio. Continúan las actividades, hoy visitamos la oficina de Sandblast, y compartimos con ellas (puesto que el equipo está formado por mujeres) un día de trabajo. Ana, Lynn, Belén, así como un creciente número de voluntarios, organizan un gran número de actos a favor de la cultura saharaui. El orden del día, los siguientes eventos (mi concierto en The Salmon & Compass y nuestra intervención en el Refuge in Films), y la preparación del próximo festival de Sandblast, el primero en UK dedicado por entero a la cultura y pueblo saharaui. El ritmo frenético y el buen ambiente me hacen olvidar el cansancio, que empieza a hacerse patente. A las cuatro de la tarde viene un periodista de Openair Radio, originario de Guinea Bissao. Nueva oportunidad para mostrar a los oyentes quienes somos los saharauis. Otra interesante entrevista en la que de nuevo Danielle con sus traducciones, me facilitó la tarea de transmitir nuestro espiritu de lucha, paz y supervivencia a través de la ondas londinenses.
Por la tarde, el ritmo londinense nos lleva entre la lluvia hasta el estudio donde nos esperan Bujeema y Moe, un productor de música electrónica, de origen rifeño aunque nacido en Londres. En el estudio hay un hermoso acuario con peces multicolores, que sumergen el lugar en una atmósfera apacible. Me han preparado durante todo el día una base eléctronica fusionada con el guimbri, el bajo tradicional de la música gnawa. Pasamos el resto de la tarde hasta bien entrada la noche trabajando en la grabación. El resultado lo podéis escuchar en nuestro blog: "Peace". Mi primera incursión en el mundo de la electrónica, se salda con un grito a favor de la paz.

20 de Junio. Visita y reunión en la Embajada de Venezuela en UK. Nos recibe la agregada cultural de la Embajada, interesada en conocer el Sáhara Occidental. Tenemos una interesantísima charla en donde pude conocer más a este país que reconoce a la RASD (República Árabe Saharaui Democrática) y país de origen de Luzmira. Nuevamente, se resaltan los puntos en común antes que las diferencias. Lo más interesante fue las multiples similitudes con la poesía saharaui y algunas de sus variantes y las de algunas regiones de Venezuela. Una vez finalizada la reunión, nos invitó a visitar el Bolivar Hall, un espacio multifunción, que recoge exposiciones, conciertos y otros eventos culturales. Había una extraordinaria exposición del fotografo venezolano Antonio Briceño, titulada Dioses de América - Panteón natural. La magia arrebatadora de aquellas imágenes en la atmósfera diáfana del lugar, me obligaron a cantar. Lo que realmente ocurrió es que me sentí muy cerca de los pueblos a los que aquellas divinidades representan, o al menos lo que el fotografo desea mostrar de ellos. Un nuevo arco iris en medio de la capital del mundo actual, al que me uní con la modestia de una refugiada que canta a su pueblo allá donde va.

miércoles 27 de junio de 2007

DIARIOS DE LONDRES (I): REFUGEE WEEK.

Una refugiada saharaui en UK

17 de Junio de 2007.

Y llegó el momento. En la gran Babel del siglo XXI, el objetivo de mi visita es dar a conocer la situación de mi pueblo a través de la música. Gracias a Sandblast, voy a actuar en el Celebrating Sanctuary. Este festival, enmarcado dentro de la Semana del Refugiado (Refugee Week), homenajea a las comunidades de refugiados que pueblan Londres así como su enorme contribución a la vida cultural de la capital. En mi caso, no soy residente aquí, y la contribución a la cultura londinense de la cultura saharaui es prácticamente nula (salvo los eventos que organiza Sandblast). Pero el hecho de poder representar a mi pueblo en estas tierras, me da la posibilidad de acercar la realidad saharaui a los londinenses, para los cuales el conflicto del Sáhara Occidental es totalmente desconocido.

Llegamos al South Bank a media mañana, después de haber recorrido el centro de la ciudad entre un caos circulatorio aparentemente inusual. En el trayecto descubro una ciudad en ebullición cultural. En cualquiera de las plazas que circundamos, vemos algún evento o festival. Al salir del coche, me encuentro con un paseo al borde del famoso río Támesis. Cientos de puestos de organizaciones, de degustaciones gastronómicas de todo el mundo, así como cinco escenarios, representan a los refugiados que viven en UK. El puesto de Sandblast se convierte en una pequeña ventana a los campamentos y en mi pequeña jaima al borde del río. Para el concierto de hoy me acompañará Luzmira, con la que comencé a tocar en mi anterior visita. También estarán Henry y Susheela, dos músicos de Nueva Zelanda y Fidji respectivamente. Henry me conoció hace cuatro meses y visitó por primera vez los campamentos este año. Tengo el honor de haberle servido de fuente de inspiración, y me ha dedicado una canción, que habla de la situación de mi pueblo a través de mi vida.

Hemos tenido suerte con el tiempo y la lluvia no amenaza por el momento. El ambiente está muy animado, y la soledad de una refugiada saharaui en UK se desvanece gracias a todos los refugiados que se cruzan en el camino al escenario. El escenario central abre este año con Emunah, un grupo de inclasificable estilo, a caballo entre el hip hop, el drum'n'bass y la música tradicional de Oriente Medio. Curiosamente el grupo está formado por palestinos, judíos, pakistaníes y rusos. En sus versos hablan de la difícil lucha del pueblo palestino por su independencia y la convivencia con el pueblo judío.

Mientras Emunah actúa, Luzmira y yo estamos en el camerino con el típico cosquilleo previo a subir al escenario. A las tres de la tarde nos toca. Después subirán Speeches, Destroyers (una impresionante banda de 15 músicos delirantes afincados en Birminghan), Maryam Mursal (el plato fuerte del festival, la epopeya de una madre atravesando el cuerno de África para salvar a sus 5 hijos, la voz de Somalia en el exilio), Ayak Tracks y Dam... Será todo un placer el participar en este festival.

Por fin, la presentación, y ¡adelante! Comenzamos nuestro repertorio con una improvisación de origen venezolano, que rebauticé "Encuentro", y que musicalmente bebe de un baile denominado seis figurao. Y de Venezuela al Sahara, con "La promesa". Tengo que reconocer que la experiencia musical con Luzmira significa algo más que un encuentro de artistas. Se encuentran dos culturas, dos países, con muchos más puntos de vista en común que diferencias. El repertorio continúa con "La tierra derrama lágrimas", "Romance en la lejanía", "Ya Mulana", "Gaita de tambora", y una nueva canción, llamada"Himno", que resume la situación de mi pueblo. En este momento se unen a nosotras Henry y Susheela para tocar "Naam li Salam" (Sí a la paz). La verdad es que esta canción fue toda una sorpresa para mí. Uno de los momentos más bellos del concierto, ya que sus versos en inglés me acercó aún más al público asistente...

Después de nuestra actuación, se suceden las entrevistas (Openair, BBC World), las felicitaciones del público asistente, de otros músicos... Se me acercó en todo el revuelo una mujer de Somalia felicitándome y preguntando de dónde era. Estuve hablando con ella por un tiempo, y más tarde descubrí que era Maryam Mursal. Nunca pensé que llegaría a recibir sus cumplidos...

El festival continuó durante el resto del día, regresamos al puesto de Sandblast, que estaba bastante animado, y vimos otras actuaciones y puestos en una preciosa y gris tarde de domingo en Londres. Lo más bonito de todo, es que al menos alguien más conoce quienes somos los saharauis y fue gracias a la música.

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